20.10.2017

En Chile 386 mil bolsas plásticas se utilizan en una hora, y una bolsa y media en un día por persona. No existen datos de la Primera Región, dice la seremi del Medio Ambiente (s), Yerlys Cortés, pero explica que debería darse una realidad similar o, inclusive, peor por la presencia de la zona franca. "Podríamos estar consumiendo unas tres o cuatro (bolsas)".

Las convicción del ministro del Medio Ambiente, Marcelo Mena, es eliminar el uso de las bolsas plásticas en las ciudades costeras por el daño que genera a los océanos, y por lo mismo se creó un proyecto de ley, que apareció en el seminario y taller: "Uso actual y estrategias para la eliminación eficiente de las bolsas plásticas en la región de Tarapacá", apoyado por la Universidad Arturo Prat y el Gobierno Regional. "Ocho millones de toneladas de plástico entran al mar cada año (...) Al 2050 van a haber más plásticos que peces", dice Cortés.

Para solucionar este problema, la doctora en biotecnología de la Universidad Andrés Bello, María Cristina Ravanal, planteó la idea de crear bioplásticos usando algas. En Iquique están las que se necesitan. "Esta tecnología es reciente pero se generarían ventajas, como al usarse se limpiarían las playas, la creación de bioplásticos, además, no utiliza procesos químicos que producen contaminación y su biodegradación es más rápida", explica.

El biólogo marino Jadhiel Godoy, encargado de Recursos Naturales y Biodiversidad de la Seremi de Medio Ambiente, valoró la idea de Ravanal, pero planteó otra opción para no afectar el proceso natural de estos organismos que llegan a morir en la costa. "Si bien es buena la idea de la doctora, de sacar la base de las algas, creo que es mejor el cultivo y no seguir sobre explorando. Entiendo que las algas que varan en la costa cumplen un rol ecológico, y no hay que sacarlas porque les molesta a los bañistas o turistas".

Otra estrategia

Una estrategia que sí se está aplicando para la eliminación eficientes de las bolsas plásticas es el que lleva a cabo un grupo de académicos y estudiantes de la Universidad Arturo Prat.

"(Para alimentarse de las bolsas plásticas que se usan comúnmente en el comercio iquiqueño y se inicie el proceso de biodegradación) aislamos microorganismos (hongos y bacterias) de la zona que están presentes en el desierto de la región y en los microbasurales. Hasta el momento se ha degradado el 30% de estas en un mes, lo que es un buen resultado y está a niveles internacionales", cuenta Rocío Tíjaro Rojas, doctora en ingeniería.

"Somos una región con una biodiversidad única, y con un desierto que, por este problema, se ve bastante afectado paisajísticamente. Si está contaminado con estos residuos plásticos, estamos afectando el desarrollo regional", añadió la encargada de este proyecto de la Unap.

Tíjaro aspira a que este piloto se pueda aplicar a gran escala en la Primera Región. "Los bioensayos en el laboratorio desde hace un año serán la base técnica para el desarrollo de un diseño prototipo de un bioreactor para degradar bolsas plásticas residuales en un tiempo menor que lo previsto en forma natural (de 100 a 400 años)".