Gran perdida para la música popular chilena

13.03.2017

A los 73 años, falleció  Ángel Parra, hijo de Violeta Parra, dejando tras de si un gran legado artistico y musical.


SANTIAGO.- Su partida de nacimiento dice que su nombre es Luis Ángel Cereceda Parra. Sin embargo, por más de medio siglo se le conoció con otro apelativo, uno que suprimió su primer nombre y apellido: Ángel Parra. El hijo menor de la Violeta, furibundo cultor de cuanto estilo haya pasado por sus manos desde que inició su temprana carrera a fines de la década del cincuenta cuando publicó el lejano trabajo "4 villancicos chilenos" junto a Los Norteros, falleció a los 73 años en la ciudad de París, su domicilio desde 1976, debido al cáncer que afectó a su pulmón y que ramificó a otros órganos. El deceso ocurrió a las 08:15 horas de este sábado 11 de marzo, en el recinto hospitalario D´Antony de la capital francesa. Ángel Parra fue un trabajólico empedernido y se mantuvo vigente hasta los últimos años de su vida. Prueba de ello es que en 2015 y 2016, editó los trabajos "Mi primer tango en París" y "Al mundo niño le canto", respectivamente. En adición a su discografía, Ángel Parra participó junto a su hijo, Ángel, en el disco doble "Retrato iluminado", obra de Manuel García, el año 2014, reafirmando una característica que siempre estuvo presente en la carrera del hijo menor de Violeta Parra: la facilidad para trabajar junto a otros y de construir, a través de esos trabajos, momentos cumbres no sólo de su trayectoria, también de la música popular chilena. Si durante la década del 60, en su primer viaje a París -a la postre, su residencia definitiva- Ángel junto a su hermana Isabel y su madre, Violeta, recorrieron locales nocturnos europeos bajo el nombre de "Los Parra de Chile", registrando ese momento en el disco "Los Parra de Chillán", de 1963. Posterior a eso, formó el dúo junto a Isabel, llamado Isabel y Ángel Parra, que los mantuvo en el Viejo Continente hasta que Ángel regresa al país en 1964. Con guitarrón en mano -Parra fue alumno de Isaías Angulo, destacado guitarronista de la comuna de Puente Alto- Ángel buscó generar un espacio para difundir el cancionero tanto de la Violeta como el propio. Eso llegó con una de sus más grandes contribuciones al movimiento de la Nueva Canción Chilena: La Peña de los Parra. "De regreso de Europa, fuimos al 'Pollo Dorad' y otros locales nocturnos a pedir trabajo. Por supuesto, no nos contrataban, porque yo andaba con los mismos eternos pantalones de cuero, no tenía traje de huaso con manta y espuelas, y a ellos no les servían nuestras canciones folclóricas auténticas, ni menos las canciones políticas. Empezamos a juntarnos en la pieza grande de una casona en calle Carmén", revelaría Parra sobre el origen de la Peña en el libro "En busca de la música chilena", de los autores José Miguel Varas y Juan Pablo González. Fue ahí donde Ángel Parra ejerció como una suerte de diseminador de la obra de su madre, su familia y al mismo al tiempo, la suya propia. En el lugar actuaron insignes del movimiento como Rolando Alarcón, Víctor Jara, Patricio Manns y grupos como los "Curacas", con quienes se presentaría y -eventualmente- llegaría a convertirse en su director artístico en 1967. Un año antes, Parra había trabajado con Quilapayún, dirigiendo su debut en vivo en Valparaíso. Pese a su innegable conexión con el folclore y el movimiento de la Nueva Canción Chile (el que, según sus palabras, era el canto "puesto al servicio de un ideal, de una utopía"), el hijo menor de Violeta mostró una inquietud estilística sin parangón. Famoso es, por ejemplo, su Oratorio para el pueblo (1965), grabado junto al Coro Filarmónico de Santiago, como también el disco de cuecas de autoría de su tío Roberto Parra, registrado en el disco "Las cuecas del Tío Roberto" (1972). Y como prueba de su amplitud, sus colaboraciones con grupos como "Los Blops", mostraron a un Parra más colérico y cercano a la actitud rock con el álbum "Canciones fundacionales" (1969). El golpe de Estado en 1973 encontró Ángel Parra en plena actividad musical. De hecho, el mes de septiembre había lanzado "Pisagua", disco basado en la novela "La semilla de la arena", de Volodia Teitelboim. Con la ascensión de los militares, tanto la Peña como su figura estuvieron proscritos y Ángel finalmente fue detenido, trasladado al Estadio Nacional y luego llevado a distintos centros de detención antes de salir del país con dirección a México el año 1974, donde se presentó en el Auditorio Nacional, entre otros escenarios. Radicado definitivamente en París en 1976, Ángel Parra realizó un intenso trabajo discográfico en el que destacan obras como "Guitare populaire du Chili" (1978) y "La prochaine fois" (1982). Su regreso al país, en 1989, lo realiza con una gran gira. Desde entonces, Parra mantuvo su diversidad en cuanto a su libertad estilística, editando trabajos como "La travesía de Colón" (1991), "A los niños de Chile" (1993), "Boleros" (1994) y "Eróticas" (1998), entre otros. En el nuevo milenio, Ángel Parra publicó, entre otros trabajos, dos obras decidoras. La primera fue el disco "Sólo el amor. Ángel Parra canta a Pablo Neruda" (2004), en la que el cantautor homenajeó al Premio Nobel, y la publicación del libro "Violeta se fue a los cielos" (2006), sus memorias sobre Violeta Parra, que a la postre se transformó en la biografía más difundida sobre su madre. Sólo hace dos años, Ángel Parra regresó a Chile con "Mi primer tango en París", disco compuesto íntegramente de tangos, para realizar una presentación en el Teatro Nescafé de las Artes. "La idea es simplemente darme el gusto de cantar melodías y textos que estaban dentro de mi cabeza y dentro de mi cultura. El tango es algo que está en mi disco duro, como dicen ahora, y está en el recuerdo de distintas generaciones", explicó cuando fue consultado por su aproximación a esta forma de música popular. Músico, escritor, guardián y esparcidor del legado de Violeta, Ángel Parra mostró especial orgullo por la inauguración del museo en honor a su madre, como también del rol que tuvo junto a su hermana Isabel por la curatoria de sus obras, las que se exhiben en el recinto ubicado en Avenida Vicuña Mackenna. "Mi mamá decía: 'no, esto no es para ustedes, es para el pueblo de Chile, el pueblo de Chile y el pueblo de Chile'", decía Ángel a The Clinic por la inauguración del espacio y su rol como curador del mismo. Al igual que la obra de su madre, el trabajo de Ángel también quedará para ese pueblo al que le cantó en todos los idiomas populares posibles.



Fuente: Emol.com - http://www.emol.com/noticias/Espectaculos/2017/03/11/848918/La-musica-popular-chilena-pierde-a-uno-de-sus-grandes-Angel-Parra-fallece-a-los-73-anos.html